Hepatología alcohol

Doctor, ¿cuánto alcohol puedo beber?

La doctora Elena Gómez Domínguez, hepatóloga de Blue Healthcare, nos deja la siguiente entrada sobre una de las preguntas frecuentes en su consulta. Doctor, ¿cuánto alcohol puedo beber?

El alcohol, o etanol, es una sustancia química producida por la fermentación de azúcares por levaduras y se encuentra en bebidas como la cerveza, el vino y los licores. El alcohol ha estado presente en la sociedad durante siglos como parte de celebraciones, rituales religiosos y eventos sociales. Sin embargo, a pesar de su aceptación cultural, el consumo excesivo y perjudicial de alcohol puede tener graves consecuencias para la salud y el bienestar de las personas.

El consumo de alcohol puede tener efectos perjudiciales en casi todos los sistemas del cuerpo, incluyendo el hígado, el corazón, el cerebro, el sistema inmunológico y más.

Cuando bebemos, el hígado tiene la responsabilidad de descomponer el alcohol. Sin embargo, el proceso de descomposición del alcohol puede dañar las células hepáticas con el tiempo, llevando a problemas graves. Una de las afecciones hepáticas más comunes relacionadas con el consumo excesivo de alcohol es la esteatosis hepática, también conocida como hígado graso. Esta condición ocurre cuando el hígado se llena de grasa debido al exceso de alcohol. Aunque puede ser reversible si se deja de beber a tiempo, puede evolucionar a condiciones más serias como la hepatitis alcohólica o la cirrosis hepática, que es una cicatrización irreversible del hígado. La cirrosis es el resultado del daño crónico a las células hepáticas. Las personas con cirrosis pueden experimentar fatiga, hinchazón abdominal, confusión y hemorragias internas. La cirrosis puede llevar a insuficiencia hepática, una condición potencialmente mortal en la que el hígado ya no puede cumplir sus funciones básicas en el cuerpo.

El consumo excesivo de alcohol está relacionado con un mayor riesgo de desarrollar hepatocarcinoma, un tipo de cáncer hepático agresivo, pero además, el alcohol ha sido clasificado por la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer como un carcinógeno del Grupo 1, la categoría de mayor riesgo. Esto significa que el alcohol se ha asociado de forma concluyente con un mayor riesgo de varios tipos de cáncer, incluyendo el cáncer de boca, garganta, esófago,  colon, recto y mama.

Por otra parte, el alcohol también puede afectar negativamente al sistema nervioso central, provocando deterioro cognitivo, y puede llevar a la aparición de problemas psicológicos, como la depresión y la ansiedad. Sin olvidar su capacidad para generar adicción, y derivar en un grave problema de dependencia con consecuencias devastadoras para la persona y su entorno.

El consumo de alcohol también puede agravar enfermedades preexistentes y alterar la efectividad de algunos medicamentos. En el caso de enfermedades cardiovasculares, el alcohol aumenta la presión arterial y el riesgo de problemas cardíacos, por lo que se aconseja a personas con hipertensión o enfermedades del corazón evitarlo. Además, el alcohol puede afectar los niveles de azúcar en sangre, siendo peligroso para quienes tienen diabetes.

En cuanto a la interacción con medicamentos, el alcohol puede intensificar los efectos secundarios de analgésicos y medicamentos para el dolor, lo que puede llevar a la somnolencia excesiva y la depresión del sistema respiratorio. Combinar alcohol con antidepresivos o ansiolíticos puede resultar en efectos peligrosos, como problemas respiratorios y aumento del riesgo de suicidio. También puede interferir con la eficacia de los antibióticos y aumentar el riesgo de sangrado al tomar anticoagulantes. Además, el alcohol puede modificar la presión arterial, lo que puede ser peligroso al combinarlo con medicamentos para controlarla.

En resumen, las personas con enfermedades hepáticas, cardiovasculares, diabetes, trastornos mentales u otras condiciones crónicas deben evitar el alcohol debido a los riesgos significativos que implica. Además, aquellos que toman medicamentos deben evitar combinarlos con alcohol, ya que puede resultar en interacciones peligrosas y disminuir la eficacia del tratamiento. Siempre se debe consultar a un médico o farmacéutico antes de consumir alcohol junto con cualquier enfermedad preexistente o medicamento para comprender completamente los riesgos y evitar complicaciones graves para la salud.

¿Es posible medir la cantidad de alcohol que consumimos?

Existen formas específicas para medir el consumo de alcohol que son importantes entender para tomar decisiones responsables. Una de estas medidas es la «unidad estándar», que nos dice cuánto alcohol hay en una bebida. Por ejemplo, una lata de cerveza o un pequeño vaso de vino son una unidad estándar. Esta medida nos ayuda a comparar diferentes tipos de bebidas alcohólicas y entender cuánto estamos bebiendo.

Otra forma de medir el alcohol es en «gramos de alcohol puro». Esto nos dice la cantidad real de alcohol en una bebida, medida en gramos. Puedes encontrar esta información en la etiqueta de la botella o lata. Saber cuántos gramos de alcohol puro estamos consumiendo es importante para entender cómo afecta nuestro cuerpo.

En algunos países, se utiliza el concepto de «bebidas estándar» para ayudar a las personas a entender y controlar su consumo de alcohol. Una bebida estándar es una medida que contiene una cantidad específica de alcohol puro, independientemente del tipo de bebida. Por ejemplo, en los Estados Unidos, una bebida estándar generalmente contiene alrededor de 14 gramos de alcohol puro, lo que equivale a 355 ml de cerveza (con 5% de alcohol), 148 ml de vino (con 12% de alcohol) o 44 ml de licor destilado (con 40% de alcohol).

Además de medidas cuantitativas, existen cuestionarios de autoevaluación que las personas pueden completar para evaluar su consumo de alcohol. Estos cuestionarios suelen hacer preguntas sobre la frecuencia y la cantidad de bebidas alcohólicas consumidas en un período de tiempo específico y ayudan a los profesionales de la salud a entender los patrones de consumo y a identificar posibles problemas de alcoholismo.

unidades de alcohol
unidades de alcohol



Entonces, ¿Cuánto alcohol es «seguro» o «recomendable» de consumir?

La Organización Mundial de la Salud (OMS) afirma que no existe un nivel seguro de consumo de alcohol. Incluso su consumo a niveles bajos puede tener consecuencias perjudiciales para la salud y ello aumenta proporcionalmente con la cantidad de alcohol consumido. Este riesgo no se limita solo a las personas que beben en exceso, incluso cantidades moderadas de alcohol pueden ser perjudiciales para algunas personas, incluyendo aquellas con ciertas condiciones médicas, aquellas que están embarazadas o que buscan quedar embarazadas, y aquellas que están tomando ciertos medicamentos.

A la vista de estos hechos, la opción más segura y recomendable es la abstinencia de alcohol. Es importante recordar que el alcohol NO es una necesidad para una dieta saludable y no hay nada malo en elegir no beber. Si elige consumir alcohol, debe ser consciente de los riesgos inherentes y tomar medidas para minimizarlos.

Finalmente, si tiene preocupaciones acerca del consumo de alcohol, es importante hablar con un profesional de la salud.  En Blue Healthcare disponemos de un equipo de profesionales con amplia experiencia en diferentes áreas como la hepatología, salud digestiva, psicología, … que pueden proporcionarte una orientación personalizada basada en tu salud general, historial médico y otros factores individuales. No hay una medida única para todos cuando se trata de alcohol y salud, y la mejor opción es siempre la que está informada por la ciencia y adaptada a tus necesidades individuales.