Relación entre deporte, juventud y la parada cardiaca súbita

Relación entre el deporte, juventud y la parda cardiaca súbita

¿Qué es una parada cardiaca?

La parada cardíaca súbita (PCS) es el término dado a la muerte por causa cardíaca y que ocurre dentro de la primera hora desde la presentación de los síntomas en personas en aparente buen estado de salud 24 horas antes de la muerte.

Noticias en torno a la muerte súbita

Desde ayer, los medios de comunicación han informado del fallecimiento de la joven futbolista canaria Noemí Mendoza a la edad de 17 años. Cuando se comunican este tipo de noticias en deportistas siempre pensamos que la muerte ha podido ser causada por una arritmia letal del tipo de la fibrilación ventricular. En el caso de Noemí no ha sido así, sino que las complicaciones neurológicas surgidas en el transcurso de una meningitis meningocócica han estado en el origen del triste fallecimiento de una jugadora de fútbol (guardameta) que a tenor de los que la conocían aseguran que tenía por delante un espléndido futuro deportivo.

Prevalencia de la muerte súbita en España

La PCS es responsable de 30.000 muertes anuales en España y aunque en la mayoría de los casos afecta a personas mayores de 65 años con patología coronaria, miocárdica o valvular, también ocurre en individuos más jóvenes, afectando cada año entre 500 y 700 personas menores de 40 años.
La PCS seguida de muerte es un hecho siempre dramático e inesperado por cuanto en muchas circunstancias afecta a personas en la mitad de sus vidas cuando un cúmulo de responsabilidades de orden personal, familiar y profesional gravita sobre ellas.

¿Se puede predecir y prevenir una PCS?

No es fácil predecir una PCS ya que en muchas ocasiones no existen síntomas previos que lo adviertan, siendo la propia muerte súbita la primera y última manifestación de una enfermedad cardiovascular oculta.
Las señales, más o menos sutiles, que deberían alertar a los médicos a considerar un mayor riesgo de PCS y así poder prevenirla, incluyen las siguientes:

  1.  Episodios sincopales repetitivos inexplicables que ocurren especialmente con la actividad física o el estrés emocional.
  2.  Convulsiones con pérdida de consciencia sin que una patología neurológica haya sido previamente detectada.
  3.  Accidentes traumáticos inexplicables, sobre todo durante la conducción de automóviles.
  4.  Insuficiencia cardíaca o dependencia de marcapasos antes de los 50 años.

¿Qué ocurre con el deporte y los deportistas?

Pero dicho lo anterior, los deportes raramente son responsables a pesar de que desde un punto de vista mediático la muerte cardiaca súbita tiene una especial relevancia en el caso de deportistas de élite como ya hemos conocido, por desgracia, algunos casos en nuestro país.
La PCS tiene numerosas causas, siendo la actividad deportiva profesional, especialmente en jugadores de fútbol jóvenes la más habitual aunque su prevalencia es baja o muy baja.
La incidencia de PCS es en promedio de 0,7 a 3 jugadores deportivos por cada 100.000 en todos los grupos de edad. Los hombres representan el 95% de los afectados. El 90% de estos eventos ocurren durante los deportes recreativos entre amateurs (alrededor de 150 PCS cada año en canchas deportivas recreativas) y muy rara vez entre profesionales. De entre los distintos deportes es en la media maratón (21,2 km) donde más PCS se producen.

Causas predisponentes a la PCS

Las
causas más comunes entre los individuos jóvenes son consecuencia de enfermedades cardíacas congénitas, la mayoría de ellas ocultas (sin síntomas clínicos de alerta) con un cierto componente hereditario. Entre ellas destacan:

  1.  La miocardiopatía hipertrófica obstructiva.
  2. La displasia arritmogénica del ventrículo derecho.
  3. El síndrome de QT largo y el del QT corto.
  4. El Wolf-Parkinson-White.
  5. El síndrome de Brugada.
  6.  El prolapso mitral severo
  7. Las valvulopatías severas
  8. La disfunción de un marcapasos implantado y algunas más.

Prevención, precauciones y tratamient

Por ello es importante hacer un examen cardiológico exhaustivo en los deportistas a partir de los 14 años de edad antes de iniciarse en prácticas deportivas intensas o con miras profesionales e incluso hacer pruebas de genética familiar si hubiera antecedentes de PCS en consanguíneos directos.

La única alternativa para prevenir la muerte súbita por PCS, una vez establecidas las causas, es la implantación de un desfibrilador interno y evitar las circunstancias que pueden potenciar la presencia de arritmias letales.

Para prevenir y evitar la PCS es fundamental proporcionar más información a la población general. La PCS es a menudo el primero y último signo de una enfermedad cardíaca subyacente en individuos jóvenes aparentemente sanos lo que le confiere, por inesperada, un dramatismo añadido.
Diversos organismos sanitarios públicos y privados tratan de hacer frente a este grave problema de salud pública mediante campañas de concienciación ciudadana que deben iniciarse en las escuelas y centros de trabajo a lo que deben sumarse estrategias de emergencia sanitaria instruyendo a los voluntarios en dos aspectos clave: 

 Cómo actuar ante una PCS 

1.- Reconocimiento de una parada cardiaca real diferenciándola de un desmayo transitorio con pérdida de consciencia.

2.- Información sobre cómo proceder ante una auténtica parada cardiaca, actuando con tres acciones básicas correlativas y por este orden: 

a) Llamada a los servicios de emergencia (112) comunicando el lugar exacto donde se ha producido el evento, qué tipo de persona es el afectado indicando si responde o no a estímulos dolorosos, si respira, si no se detecta pulso a ningún nivel y si la coloración de la piel es de tinte blanquecino o violáceo. Es posible que en las fases iniciales se
observen convulsiones y revulsión de ojos.

 b.) Acostarlo en decúbito supino (boca arriba) sobre una superficie dura. Iniciar maniobras de masaje cardiaco con compresiones intensas sobre el centro del pecho (esternón) tratando de hundirlo con cada golpe unos 5 cm aún a riesgo de fracturar alguna costilla. El ritmo de masaje debe suministrar entre 100 y 120 golpes por minuto, intercalando una
respiración boca a boca cada treinta compresiones torácicas. Con estas maniobras puede alcanzarse una presión sanguínea a nivel cerebral y renal de
unos 40 mmHg.

 c.) Si se dispone de un desfibrilador en el entorno (en 2021 había instalados en España más de 33.00 desfibriladores externos en sitios clave) colocar los electrodos adhesivos de descarga eléctrica (uno en la región inframamaria izquierda y otro en la infraclavicular derecha o uno en la parte anterior del tórax y otro en la espalda). Seguir las instrucciones que da automáticamente el equipo de desfibrilación y suministrar una descarga de corriente continua a 400 watios/segundo. Si las maniobras son ineficaces se debe mantener el soporte vital insistiendo en el masaje cardiaco y la respiración boca a boca (interponiendo un pañuelo entre el reanimador y el paciente) y repetir las descargas eléctricas cada 2 minutos hasta que llegue el servicio de emergencia.