¿Qué es la pHmetría esofágica y para qué sirve?
A veces, los síntomas de reflujo no son tan claros como en los libros de medicina. Puede que notes ardor después de comer, una tos que aparece sin motivo o una sensación de quemazón que sube hacia la garganta. Incluso puede que hayas probado tratamientos sin lograr alivio, quedando con la duda de si realmente el ácido es el culpable.
En estos casos, la pHmetría esofágica se convierte en una aliada clave. Es una prueba que mide, durante 24 horas, cuánta acidez llega al esófago y con qué frecuencia ocurre. Dicho de otro modo, es como colocar un “sensor” que registra en tiempo real si el contenido ácido del estómago sube hacia el esófago más de lo que debería.
Se utiliza, sobre todo, para confirmar o descartar que síntomas como ardor, regurgitación, tos crónica, carraspera o dolor torácico no relacionado con el corazón estén provocados por el reflujo gastroesofágico.
La pHmetría es la herramienta más precisa para poner nombre y apellidos al problema: diferencia entre un reflujo ácido real y otras causas que pueden producir molestias parecidas. Esta información es esencial para decidir el tratamiento más adecuado, sobre todo cuando la medicación no ha dado el resultado esperado o se valora una cirugía.

Cómo se realiza la pHmetría de 24 horas
El procedimiento es sencillo, pero conviene saber qué esperar para afrontarlo con tranquilidad. Existen dos maneras de realizarlo, y ambas permiten llevar una vida casi normal durante el registro.
- pHmetría convencional: consiste en introducir suavemente por la nariz una sonda muy fina y flexible, diseñada para minimizar las molestias. Esta sonda llega hasta el esófago y se conecta a un pequeño dispositivo portátil que registra la acidez durante 24 horas. El paciente puede caminar, trabajar o descansar con normalidad, aunque siempre siguiendo las recomendaciones del especialista.
- pHmetría inalámbrica o cápsula Bravo: en este caso, se coloca una diminuta cápsula en la pared del esófago durante una endoscopia. La cápsula mide la acidez y envía la información de forma inalámbrica a un receptor externo, evitando así llevar un catéter nasal.
En cualquiera de las dos modalidades, se pide al paciente que lleve un diario de registro donde anote las horas de las comidas, las actividades que realiza y cualquier síntoma que aparezca. Esta información es fundamental para que el especialista relacione los episodios de acidez detectados con lo que estaba ocurriendo en ese momento.
Preparación antes de una pHmetría
Una buena preparación es clave para que la prueba sea fiable y cómoda. Las indicaciones pueden variar según el objetivo del estudio, pero en general se tienen en cuenta estos puntos:
Medicación: si la idea es medir la acidez sin que los medicamentos interfieran, el médico puede pedirte que dejes temporalmente los fármacos que reducen el ácido del estómago, como los inhibidores de la bomba de protones o los anti-H2. Normalmente este descanso es de 2 a 7 días, pero siempre siguiendo sus indicaciones exactas.
Ayuno: el día de la prueba tendrás que ir en ayunas, por lo general unas 6 horas antes, para que la colocación de la sonda o la cápsula sea segura y los resultados sean fiables.
Ropa cómoda: elegir prendas sueltas u holgadas ayuda a moverte con libertad y evita molestias con el dispositivo portátil o el receptor que llevarás durante el registro.
Rutina habitual: salvo que tu especialista te diga lo contrario, conviene que ese día sigas tu actividad y tus comidas como de costumbre. Así, el estudio reflejará lo que pasa realmente en tu vida diaria y ofrecerá datos más útiles para el diagnóstico.
Prepararse bien no solo optimiza la calidad del estudio, sino que también ayuda a vivir la experiencia con mayor tranquilidad, sabiendo que cada detalle cuenta para obtener un diagnóstico certero.
Sensaciones y cuidados durante la prueba
En la pHmetría convencional, la sonda puede producir una ligera molestia en la nariz o la garganta, sobre todo al tragar o hablar. Esta sensación suele disminuir al cabo de unas horas, cuando el cuerpo se acostumbra a su presencia.
En la pHmetría inalámbrica, la cápsula apenas se nota, aunque en algunos casos puede generar una leve sensación de cuerpo extraño en el pecho. Es temporal y desaparece por sí sola en pocos días, sin necesidad de hacer nada especial.
Para que la prueba transcurra de la mejor manera posible, conviene seguir algunas recomendaciones:
- Comer sentado y despacio, para evitar molestias y registrar mejor los episodios de reflujo.
- Dormir con la cabeza ligeramente elevada, favoreciendo que el ácido no ascienda al esófago.
- Evitar esfuerzos físicos intensos que puedan desplazar la sonda.
- Anotar cualquier síntoma, incluso si parece poco importante, junto con la hora y la actividad que estabas realizando.
Seguir estas pautas ayuda a que la prueba sea más cómoda y a que los datos recogidos sean lo más precisos y representativos posible.
Interpretación de resultados de la pHmetría esofágica
Cuando finaliza la prueba, el especialista descarga y analiza todos los datos recogidos por el dispositivo o la cápsula. Este estudio permite saber:
- Tiempo de exposición al ácido: cuántas horas, en total, el esófago estuvo en contacto con el ácido del estómago.
- Número y duración de los episodios de reflujo: si fueron esporádicos o frecuentes, cortos o prolongados.
- Relación con los síntomas: si los momentos en que anotaste ardor, tos o dolor coinciden con picos reales de acidez registrados por el equipo.
Con esta información, el médico obtiene una imagen muy precisa de lo que ocurre en tu esófago a lo largo de un día normal. Si el resultado muestra un reflujo ácido significativo, lo habitual es ajustar el tratamiento con medicación específica o, en determinados casos, valorar procedimientos como la cirugía antirreflujo, especialmente cuando los fármacos no han logrado el control de los síntomas. En cambio, si el estudio resulta negativo, significa que el ácido no es el responsable principal de las molestias y será necesario investigar otras causas, como el reflujo no ácido o alteraciones en la motilidad del esófago, que pueden estudiarse con pruebas complementarias como la manometría esofágica.
Como señala la doctora Malena Garciá Arredondo, especialista en aparato digestivo y microbiota de Blue Healthcare: “En la consulta no solo escuchamos síntomas. Exploramos conexiones, preguntamos sobre rutinas, hábitos, medicamentos… El diagnóstico del reflujo exige una visión integral”.
Para conocer más sobre las opciones de tratamiento y prevención, te recomendamos leer nuestro artículo sobre tratamientos para el reflujo gastroesofágico.
Preguntas frecuentes sobre la pHmetría esofágica
¿La pHmetría es dolorosa?
No, no provoca dolor. En la modalidad convencional, la sonda puede generar una ligera molestia en la nariz o la garganta, sobre todo las primeras horas, pero esta sensación suele disminuir con el paso del día. En la modalidad inalámbrica, la cápsula no se nota en la mayoría de los casos.
¿Podré trabajar, salir o conducir mientras dure la prueba?
En general, sí. La idea es que mantengas tu rutina habitual para que el estudio refleje tu vida diaria. Solo se aconseja evitar actividades que impliquen esfuerzo físico intenso, contacto directo con el catéter o riesgo de caídas.
¿Es segura para niños?
Sí. En pediatría se utilizan sondas más finas y flexibles, y el procedimiento se adapta a la edad y necesidades del menor. En algunos casos, puede combinarse con otras pruebas en el mismo día para reducir desplazamientos o molestias.
¿Qué ocurre con la cápsula inalámbrica una vez finalizada la medición?
La cápsula se desprende sola de la pared del esófago, normalmente a los pocos días, y se elimina de forma natural a través del tubo digestivo sin que el paciente lo note ni tenga que hacer nada especial.
¿Es necesario suspender siempre la medicación para hacer la prueba?
No en todos los casos. Si el objetivo es saber cómo te encuentras sin medicación, el médico puede indicar suspenderla unos días antes. Pero si se quiere comprobar la eficacia del tratamiento, se mantendrá el fármaco para ver si realmente está controlando el reflujo.
¿Puede la pHmetría detectar todas las formas de reflujo?
La pHmetría estándar mide principalmente el reflujo ácido. En casos en que se sospeche reflujo no ácido, se utiliza una variante llamada pH-impedanciometría, que analiza también el paso de contenido no ácido por el esófago.

