Sentir ansiedad es humano. Es una reacción natural ante situaciones de cambio, amenaza o incertidumbre. El problema no es sentirla, sino vivir con ella instalada de forma permanente, afectando al sueño, la concentración, la salud física o las relaciones personales.
¿Qué es la ansiedad realmente?
Aunque usamos el término con frecuencia, no siempre hablamos de lo mismo. La ansiedad es una emoción que aparece cuando nuestro sistema interpreta que algo no va bien. A veces se manifiesta con pensamientos anticipatorios, otras con agitación, nerviosismo, sensación de nudo en el estómago o necesidad urgente de salir corriendo de una situación que no parece tan peligrosa desde fuera.
“La ansiedad no es una enfermedad en sí misma, sino una señal. Nos avisa de que hay algo en nuestra vida que merece ser atendido, escuchado o revisado”, explica la Dra. Vanesa Fernández López, psicóloga clínica especializada en salud emocional y relaciones familiares.
Comprender esto es clave para no entrar en el ciclo de culpa o negación. Tener ansiedad no significa que estés fallando, sino que estás sintiendo. Y eso también forma parte del bienestar.
Ansiedad: un problema común… y en aumento
Según el informe “Caracterización de los problemas de salud no transmisibles a partir de los registros clínicos de atención primaria”, publicado por el Ministerio de Sanidad en febrero de 2024, los trastornos de ansiedad afectan al 12,6 % de la población española. Las cifras son mayores en mujeres (16,5 %) que en hombres (8,7 %), y en muchas ocasiones se abordan inicialmente desde la medicina general.
De hecho, más del 43 % de las mujeres y el 33 % de los hombres con diagnóstico de ansiedad reciben prescripción de ansiolíticos o antidepresivos con efecto ansiolítico en atención primaria.

Doctora Vanesa Fernández, autora del libro “Padres que echan humo”
La ansiedad también nace en el cuerpo… y en la familia
En Blue Healthcare, abordamos la ansiedad desde un enfoque integral. Esto significa que no solo analizamos lo que siente la persona, sino también lo que vive: su estado físico, su entorno, sus hábitos, su historia emocional, su red de apoyo.
“La ansiedad puede ser una respuesta a problemas de salud propios, pero también a la sobrecarga emocional que supone cuidar de alguien enfermo, o lidiar con situaciones familiares exigentes”, apunta la Dra. Fernández López.
Por eso, en muchas ocasiones, acompañamos desde distintos ángulos: con apoyo médico, psicológico, nutricional, promoviendo el ejercicio físico adaptado y revisando el estilo de vida. Porque un cuerpo inflamado, mal alimentado o sin descanso también puede amplificar los síntomas de ansiedad.
Cuando la ansiedad entra en casa: padres que se sienten al límite
Uno de los escenarios más comunes —y menos abordados— donde la ansiedad se instala es el entorno familiar. Por ejemplo, en la crianza y, especialmente, durante la adolescencia de los hijos. Cambios de humor, conflictos diarios, desconexión emocional… todo puede generar una sensación de desbordamiento en madres y padres.
“Hay muchas personas que llegan a consulta sintiendo que su hijo adolescente se ha convertido en un desconocido, y que ellas ya no tienen herramientas para manejar la situación. Eso genera culpa, frustración… y mucha ansiedad”, comenta la especialista.
Desde su experiencia clínica, ha escrito Padres que echan humo (Esfera de los Libros), un libro que no ofrece soluciones mágicas, sino estrategias prácticas para comprender mejor lo que pasa en casa y lo que pasa dentro de uno mismo.
“No podemos cambiar a nuestros hijos. Pero sí podemos cambiar cómo reaccionamos ante lo que nos duele. Y para eso hay que empezar por cuidarse”, explica.
Recuperar el equilibrio
Enfrentar la ansiedad no siempre requiere medicación ni grandes cambios. A veces basta con reconocer que algo no va bien, dar un paso atrás, pedir ayuda, reorganizar prioridades o aprender a leer las señales del cuerpo. Otras veces sí será necesario un abordaje clínico y terapéutico más profundo.
En cualquier caso, el mensaje es claro: hay recursos, profesionales especializados y apoyo disponible para afrontar la ansiedad desde una perspectiva integral. Nadie debería enfrentarse a ello en soledad.
“Todos, en algún momento, necesitamos volver a respirar con calma. Y eso empieza por dejar de juzgarnos y empezar a escucharnos”, concluye la Dra. Vanesa Fernández López.

