¿Qué es el trastorno bipolar?
El Trastorno Bipolar, de una forma muy simplificada, se puede definir como una enfermedad mental en la que aparecen de forma alternativa episodios depresivos y otros de la polaridad contraria (manía o hipomanía).
Causas del trastorno bipolar
La causa del mismo se encuentra en una alteración de los mecanismos cerebrales que regulan lo que denominamos el humor o estado de ánimo. El ser humano necesita tener emociones, incluso de tristeza. La tristeza nos ayuda a llamar nuestra atención ante ciertos acontecimientos o decisiones que hemos tomado y que no nos han sido ventajosas al dejarnos una huella y así poder aprender de nuestra experiencia y reorientar nuestra conducta para evitar tropezar dos veces en la misma piedra. Sin embargo, estas emociones pueden dejar asociado un estado de humor que, en condiciones normales, desaparece al poco tiempo y así nuestro ánimo tiende a mantenerse estable, como todo en el organismo.
Sin embargo, esta regulación del humor se ve alterada en el trastorno bipolar, provocando que se mantenga -durante tiempo y de forma excesiva- bajo, con la aparición de episodios depresivos, o bien alto, dando lugar a episodios maniacos o hipomaniacos.
En el trastorno bipolar el estado de ánimo, aunque pueda haber sido generado por un suceso, posteriormente se consolida en un estado de ánimo que se hace independiente de las circunstancias y se mantiene en el tiempo de forma intensa, afectando además al resto del organismo, generando todo tipo de síntomas adicionales a nuestro organismo, a nuestro pensamiento y al resto de nuestras esferas personales, sociales, laborales, etc. Este es el problema que subyace en el trastorno bipolar, no funciona el termostato que regula nuestro estado de ánimo adecuadamente y el ánimo se dispara hacia arriba o abajo sin control.
Síntomas del trastorno bipolar
Existen por lo tanto una serie de alteraciones en el funcionamiento de ciertos circuitos cerebrales cuya base está en la genética, heredándose la predisposición, si bien precisando de ciertos factores que finalmente precipitan la enfermedad como el estrés, alteraciones hormonales o drogas. Afecta de forma similar a todas las razas, estratos sociales, niveles económicos, etc. El porcentaje de personas que han padecido el trastorno a lo largo de la vida, gira en torno a cifras del 2-3%. Es decir, en un país como España de cerca de 50 millones de habitantes, es muy posible que sean cerca de un millón de personas las que tienen o pueden llegar a desarrollar la enfermedad a lo largo de su vida.
Aunque las alteraciones del estado de ánimo pueden fluctuar desde la polaridad alta (manía) a la baja (depresión), lo más frecuente es presentar síntomas depresivos, los cuales pueden ser más persistentes y sostenidos, siendo más difíciles de tratar.
Tratamiento y diagnóstico
Afortunadamente el conocimiento sobre la enfermedad está avanzando y cada vez contamos con mejoras técnicas para el diagnóstico, incluyendo un test genético para su diferenciación frente a las forma de depresión no bipolares. Asimismo, también mejoramos en el tratamiento, con fármacos nuevos como la esketamina o novedosas técnicas de neuromodulación como la Estimulación Magnética transcraneal (Transcraneal Magnetic Stimulation; TMS) que están demostrando tener elevada eficacia sobre las forma de depresión bipolar.

