Síntomas de la artrosis de rodilla: señales que no debes ignorar

Dolor al caminar: síntoma frecuente de artrosis de rodilla

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Cuando hablamos de dolor en la rodilla, muchas personas lo asumen como “parte normal de la edad” o como consecuencia de haber caminado demasiado. Sin embargo, en muchos casos, ese malestar persistente puede ser el primer aviso de un problema mucho más común de lo que parece: la artrosis de rodilla.

La artrosis es la enfermedad articular más frecuente en el mundo. Según el estudio Global Burden of Disease 2021, en 2020 aproximadamente 595 millones de personas en todo el mundo padecían artrosis, lo que equivale al 7,6 % de la población global.

En España, se estima que al menos un 13,83 % de los adultos mayores de 40 años presenta signos clínicos y radiológicos de artrosis de rodilla, con mayor prevalencia en mujeres.

Reconocer a tiempo los síntomas de la artrosis de rodilla es clave para frenar su progresión, aliviar el dolor y recuperar calidad de vida. No se trata solo de envejecer: se trata de cuidar una articulación que, si no se atiende a tiempo, puede limitar seriamente la movilidad y la autonomía personal.

“El principal error es normalizar el dolor de rodilla. Muchos pacientes llegan a consulta tras meses, incluso años, de malestar diario. Cuando intervenimos antes, podemos evitar que el desgaste avance”, explica el Dr. Félix López, especialista en Traumatología y Medicina Regenerativa en Blue Healthcare.

Infografía con los síntomas más frecuentes de la artrosis de rodilla: dolor, rigidez, crujidos y dificultad para moverse.

¿Cómo se manifiesta la artrosis de rodilla?

La artrosis no aparece de la noche a la mañana. Sus síntomas suelen instalarse de forma progresiva y pueden variar en intensidad y frecuencia según el grado de afectación del cartílago. Reconocer las señales más comunes permite actuar antes de que el daño sea irreversible.

Dolor que aparece al moverse

El dolor es el síntoma más frecuente y suele comenzar como una molestia que aparece al caminar, subir escaleras o estar mucho tiempo de pie. A menudo mejora con el reposo, pero con el tiempo puede volverse más persistente, incluso en reposo o durante la noche.

“El dolor mecánico —el que aparece al usar la articulación y mejora en reposo— es una señal temprana. En fases más avanzadas, incluso dormir puede volverse incómodo”, señala el Dr. Félix López.

Rigidez al iniciar el movimiento

Otro síntoma clásico es la rigidez articular, sobre todo al levantarse por la mañana o tras estar sentado un rato. Se trata de una rigidez “de arranque”, que suele durar menos de 30 minutos, y mejora al mover la rodilla.

Este síntoma se menciona como criterio diagnóstico en las guías de la Osteoarthritis Research Society International (OARSI).

Crujidos o chasquidos articulares

Muchas personas con artrosis notan que su rodilla “cruje” al moverse, especialmente al flexionar o extender la pierna. Estos sonidos, llamados crepitaciones, se deben a las irregularidades del cartílago y al roce entre estructuras articulares.

“El cartílago dañado no solo pierde su función protectora, sino que altera la biomecánica de la articulación. Por eso aparecen crujidos, bloqueos o sensación de roce interno”, explica el Dr. López.

Inflamación o hinchazón intermitente

Aunque no es una inflamación como en enfermedades autoinmunes, muchas personas con artrosis notan hinchazón en la rodilla, sobre todo tras esfuerzos o actividad prolongada. También puede haber derrame articular (acumulación de líquido sinovial).

Pérdida progresiva de movilidad

A medida que avanza la artrosis, la rodilla pierde capacidad de movimiento. Las personas notan dificultad para agacharse, flexionar completamente o caminar con normalidad. En fases avanzadas, puede haber deformidad visible (genu varo o valgo).

“Cuando el paciente ya no puede estirar o doblar bien la rodilla, sabemos que el daño en el cartílago es severo. Pero no siempre es tarde: hoy en día, incluso en esas fases, existen tratamientos eficaces”, apunta el Dr. Félix López.

¿Cómo saber si es artrosis u otro problema de rodilla?

Los síntomas de la artrosis de rodilla pueden confundirse fácilmente con otras dolencias articulares. No todo dolor en la rodilla se debe a desgaste del cartílago, por lo que un diagnóstico correcto es clave para aplicar el tratamiento más adecuado.

A diferencia de la artrosis, cuyo dolor es mecánico (empeora con la actividad y mejora con el reposo), otras afecciones como la artritis reumatoide presentan dolor más persistente, que puede empeorar durante el descanso y asociarse a inflamación continua, calor y enrojecimiento.

“En consulta vemos a muchos pacientes que han asumido que tienen artrosis porque les duele la rodilla, cuando en realidad puede tratarse de un problema meniscal, tendinoso o incluso inflamatorio. Una exploración clínica y una imagen simple como una radiografía pueden aclarar el diagnóstico en minutos”, explica el Dr. Félix López.

Según la Sociedad Española de Reumatología, más del 40 % de los pacientes con dolor crónico de rodilla nunca ha recibido un diagnóstico especíco.

¿Cuándo consultar con un especialista?

Muchas personas conviven durante años con los síntomas de la artrosis de rodilla sin buscar ayuda médica. El dolor se normaliza, la rigidez se interpreta como parte de la edad y la pérdida de movilidad se asume como algo inevitable. Pero no lo es.

Cuanto antes se consulte con un especialista, más opciones existen para frenar la progresión de la enfermedad y mejorar la calidad de vida sin necesidad de recurrir a intervenciones invasivas.

“La artrosis no tiene cura, pero sí tratamiento. Hoy en día disponemos de terapias que permiten aliviar el dolor, recuperar función y ralentizar el desgaste articular si se aplican en fases tempranas”, explica el Dr. Félix López.

Las señales de alerta que indican la necesidad de evaluación médica son:

  • Dolor frecuente en la rodilla, especialmente al caminar o subir escaleras
  • Rigidez matutina o tras periodos de inactividad
  • Crujidos o sensación de inestabilidad articular
  • Inflamación leve tras actividad física
  • Dificultad para flexionar o extender completamente la pierna

En Blue Healthcare, te ayudamos a recuperar tu movilidad

La artrosis de rodilla no tiene por qué marcar un punto de no retorno. Con un diagnóstico preciso y un abordaje personalizado, es posible aliviar los síntomas, frenar la progresión y recuperar calidad de vida.

En Blue Healthcare contamos con una Unidad de Traumatología y Medicina Regenerativa Tisular especializada en el tratamiento integral de la artrosis. Nuestro equipo combina técnicas avanzadas de imagen, fisioterapia especializada, control metabólico y terapias regenerativas como las infiltraciones de plasma rico en factores de crecimiento o el uso de células madre mesenquimales, siempre adaptadas a la situación clínica de cada paciente.

“Lo importante no es solo tratar la articulación, sino entender a la persona. Cada rodilla tiene su historia, su desgaste y su contexto. Nuestro objetivo es devolverle al paciente la seguridad al caminar, sin dolor y con confianza”, concluye el Dr. Félix López.

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